jueves 21 de enero de 2010

CARTA A PABLO NERUDA


Pablo:

Déjame llamarte así, con esa confianza que brinda sólo la persona amable e inspiradora como tú. Sí, tu inspiración que nace de tu alma para brindar, placer al oído al escucharte, a los ojos al leerte y al corazón al compenetrarse en tu poesía, eso me hace sentir que nos conocemos desde siempre.
Y quiero decirte: desde que escribiste los versos más tristes esa noche, esa noche tuya, siento la imperiosa necesidad de estar a tu lado, decirte que mi cuerpo tirita como tus astros y aún cuando esté lejos puedo llegar a enredarme en tus palabras, en tus versos. Y quizá en tus besos, bajo ese cielo infinito, bajo esa pasión inacabable que nos consume.
¿Por qué no puedo ser parte de tu esencia? ¿Por qué no podemos hablar de nosotros en un poema que tú escribiste? Ese poema que fue el paradigma de tu ternura y de mi enamoramiento. Porque estoy enamorada de ti y tengo que decírtelo. ¿Qué no me conoces? Es cierto, no me conoces, somos tantas y tantas las que te leemos, ¿Cómo podrías conocer a esta pobre desvariante que sella sus labios, porque dices: me gustas cuando callas, o no soy yo?
Tal vez no soy tu bella, donde tu corazón arde y reposa tu cabeza, pero puedo serlo, puedo beber tus versos, llenarme de ellos y cuando tenga tanto en mi, que me salgan a borbotones por mi boca, me lleves a la mar y aún cuando no me veas, me sientas en tu pecho adherida como una pequeña hoja tanto, que florece contigo y las maravillas de la noche pronunciarán nuestro nombre de amor, y caminando como si no supiera caminar sino contigo.
¡Ay! cuanto delirio el mío, sólo por haberte leído ¿quien se compadecerá de mi infortunio?
Tú ya no existes en esta tierra de necedades, ya llegó tu alma al firmamento para escribir con los querubines, cosas que les dices en secreto y yo, aquí escuchando el murmullo de tu voz a través del viento.
Que soy insensata, lo sé sin que me lo digan, pero guardaré el vaivén de tu palabra en los pliegues de mi alma, en el baúl de mis recuerdos, para leerle y suspirarte con mi corazón arrebolado.
Tuya por siempre, desde que soñé ser yo la que estuvo entre tus brazos en aquella noche bajo ese cielo infinito.

ENAMORADA DEL AMOR.
Nelly Gallardo
septiembre 2009.